El que hasta hace poco tiempo era el sueño dorado de muchas familias colombianas, tener un carro, terminó convertido en una auténtica pesadilla por cuenta de las múltiples trabas y obstáculos que buscan limitar su utilización pero no su tenencia. Las altas sumas recaudadas por diferentes conceptos y el alto número de familias que directa o indirectamente obtienen su sustento de los carros explican perfectamente esta aparente incoherencia.
A los costos naturales como los caros y malos combustibles, el aceite, el lavado, los seguros, las llantas y el mantenimiento deben sumarse otros que se han inventado para desestimular el uso de los carros y de paso enriquecer a unos cuantos afortunados cuyo único mérito, con pocas excepciones, consiste en ser compadres de este o aquel alcalde.
Por un lado el gobierno subsidia el crédito para impulsar la venta de vehículos, con el objeto de proteger el empleo que genera el sector, tarea necesaria, pero por otro se limita seriamente su utilización con medidas no siempre bien estudiadas y analizadas, de las que resulta un solo damnificado: el automovilista, obligado a pagar cuantiosas sumas por un bien que no se le permite utilizar. Algunas autoridades ante la presencia de problemas complejos, como el de la movilidad, no elaboran alternativas, no hacen ningún esfuerzo por resolverlos, simplemente apelan al cómodo y facilista expediente de prohibir, limitar o restringir, como si la idea fuese diseñar tres problemas para cada solución y no al revés.
Tenemos una amplia colección de medidas muy bien presentadas y adornadas, barnizadas de verde, necesarias claro, como la preservación del medio ambiente, el aumento de la movilidad, la garantía de que los vehículos que circulan están en buenas condiciones mecánicas, la recuperación de la malla vial y otras muchas que harían interminable la lista, que a la postre resultan ser meras banderas que se agitan para justificar buenos negocios. No existe una sola medida relacionada con la tenencia y uso de automóviles que no resulte en una abultada ganancia para alguien.
El famoso RUNT, por ejemplo, concesión otorgada a un grupo de particulares, nació torcido, sigue torcido y es poco probable que en el futuro inmediato se enderece, lo que no fue obstáculo para que por todos los medios se nos informara que el no registro de los vehículos ocasionaba una multa de 963 mil pesos, ni lo ha sido para que las tarifas de los trámites se incrementen en proporciones más que significativas en muchos casos.
Es claro que no se puede cobrar por un servicio que no se presta o que se hace de manera deficiente. Que posterguen la entrada en operación del sistema, ya estamos acostumbrados a los aplazamientos, pero que no nos cobren por lo que no nos dan, máxime cuando los afortunados dueños de la concesión reciben del Ministerio de Transporte el 91% de los derechos económicos de las tarifas por ingreso de datos al RUNT y por expedición de certificados de información. Para ellos no aplican las multas.
La revisión técnico-mecánica y de gases, que pretendía garantizar el buen estado mecánico de los vehículos que transitan en el país, resultó ser un verdadero fiasco. A estas horas y según reporte de las mismas autoridades, faltan más del 50% de los vehículos por cumplir con este deber mientras un alto porcentaje de los certificados son falsos o se han expedido sin realizar la respectiva revisión. La solución consiste en montar retenes y puestos de control para exigir la presentación del documento, a solicitud del ente que agrupa a los Centros de Diagnóstico Automotor, controles pagados con los dineros de los contribuyentes. No debemos pues esperar que la accidentalidad por fallas mecánicas disminuya, lo que debería ser el objetivo principal de la medida.
La razones por las cuales se ha incumplido la norma, sin que ello justifique a los automovilistas tramposos, nacen desde el mismo momento en que se empieza a aplicar la medida, que se aplazó en repetidas ocasiones por física falta de planeación, lo cual llevó a una total pérdida de credibilidad en el proceso. No tienen autoridad moral para exigir cumplimiento, por eso tienen que acudir a la cacería indiscriminada. No se aplicó ninguna multa a los responsables de semejante desorganización.
Los puestos de control de emisiones que montan todos los días son solo la confirmación de que la famosa revisión no funciona, que los 115 mil pesos que cuesta para un automóvil particular son un despilfarro. De todos es bien sabido que el mayor porcentaje de partículas contaminantes es producida por el transporte público que utiliza diesel, no por los automóviles, sin embargo son estos el objetivo de los tales puestos. O sobra la revisión o sobran los puestos de control. Y falta conciencia sobre la necesidad de mantener sincronizados los vehículos.
Los parqueaderos, otro asalto al bolsillo de los infelices poseedores de automóvil, legalizado mediante decreto firmado por el alcalde de Bogotá, al que ni siquiera la orden perentoria que le dio el Tribunal Administrativo ha sido suficiente para que habilite las bahías de parqueo, cerradas hace 10 años de un plumazo pero que para su reapertura requieren de un larguísimo proceso de inventario, pintura, retiro de señales de prohibido parquear, determinación del tipo de cerramiento, demarcación de espacios de parqueo, identificación de cupos para personas con discapacidad, instalación de las señales que autorizan el estacionamiento y otras maravillas de la planeación, lo cual le garantiza a los señores de los parqueaderos una buena temporada de abusos y de jugosas utilidades.
Los patios, karma que debe pagar el automovilista vaya uno a saber porqué, cuyo mal funcionamiento ameritó que la Contraloría de Bogotá enviara un control de advertencia a la Secretaría de Movilidad, son la suma de la cacería desatada, el clímax de la pesadilla. Según la Contraloría, tanto en Álamos como en Fontibón “Hay situaciones que ponen en riesgo las finanzas del Distrito y la adecuada prestación de dichos servicios” Tales situaciones se refieren al mal estado del patio, en el caso de Fontibón, y a la cesión sin autorización de partes del contrato a otras firmas, en el caso de Álamos.
En el 2007 el Distrito recibió solamente 37 millones de pesos de ingresos por inmovilización de vehículos en el patio de Fontibón mientras el concesionario obtuvo por el mismo concepto 1679 millones de pesos. El mismo día en que la SDM suscribió el contrato con Ponce de León (26 de diciembre del 2007), se firmaron adendos modificatorios para subir las tarifas del servicio de patios hasta en un 200 por ciento, incrementos que favorecieron, obviamente, al contratista, según denunció el Concejal Andrés Camacho.
Las grúas son un caso aparte, una verdadera aberración. En su prisa por llevarse los carros los enganchan de cualquier manera, lo cual les ocasiona costosos daños por los que nadie responde. Es frecuente verlos detenerse una o dos cuadras más adelante a asegurar los carros mal enganchados, muchas veces sin la presencia de los agentes de tránsito que ordena la ley.
El cupo de la grúa consiste generalmente en un vehículo que llevan en la plataforma, otro que va colgado y una moto. Sobra decir que a cada uno le cobran como si su vehículo fuera el único transportado. Negocio redondo en el que participan agentes de tránsito, una tripulación que opera en segundos, como si se estuvieran robando el carro y los dueños de las grúas, que son los mismos operadores de los patios. El consorcio Ponce de León posee 40 de las 68 grúas que trabajan para el Distrito, grúas cuya estructura debe ser revisada ya que constituyen una trampa mortal en caso de choque por detrás debido a que en estos casos la plataforma actúa como guillotina.
A pesar de haber sido ordenado por ley el aumento de los límites de velocidad, es común ver a los agentes tanto de la policía de carreteras en todo el país como de tránsito en Bogotá, escondidos, cazando radar en mano a cuanto automovilista les de la oportunidad, sin considerar siquiera la calidad de la carretera por la cual se transita, simplemente aprovechan la lentitud y negligencia de los encargados de la reglamentación de la ley para hacerse unos buenos pesos. Los continuos roces entre los agentes de tránsito y la ciudadanía son un indicador claro de que algo anda mal en la forma como están desarrollando sus funciones unos y reaccionando los otros y que es urgente tomar medidas al respecto.
Lo mismo ocurrió cuando se ordenó transitar por las carreteras con las luces encendidas, norma que desató una verdadera oleada de multas sin que a la fecha se haya informado de estadística alguna sobre la bondad de la norma y menos sobre el destino de las sumas recaudadas. Una verdadera fábrica de comparendos en la que las autoridades aportan la mano de obra y los automovilistas el capital pero sin recibir ninguna verdadera utilidad. Lo de la doble línea amarilla y la imposibilidad para adelantar en los únicos sitios donde es prudente hacerlo bien podría hacer parte de una antología del absurdo.
Un modelo de transporte basado en el automóvil particular es ineficiente y costoso en términos de externalidades, se requiere utilizar los carros de manera racional y limitar su utilización, pero de ninguna manera el automovilista debe ser tratado como delincuente, perseguido ni asaltado a instancias de cierto grupúsculo de fanáticos para quienes prohibir y satanizar se convirtió en moda. Hay que pensar en soluciones, no en crear más problemas.
La reducción de impuestos proporcional al tiempo que no se permita utilizar los vehículos es un mecanismo que obligará a los alcaldes a pensar, a dar opciones y a ser más cuidadosos y menos facilistas a la hora de decidir sobre el tema, por eso es necesario desarrollarlo, para que haya ponderación de las consecuencias de tales medidas y respeto por quienes aportan sumas importantes para los fiscos municipales y departamentales, los automovilistas.
Mostrando entradas con la etiqueta pico y placa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pico y placa. Mostrar todas las entradas
viernes, 13 de noviembre de 2009
miércoles, 1 de abril de 2009
APROBADO PROYECTO DE LEY QUE BUSCA TUMBAR EL PICO Y PLACA DE MÁS DE 7 HORAS
Como que despues de todo Samu-el pasara a ser Samu-el-oso
En la Comisión Primera de Cámara fue aprobado el proyecto de ley de autoría del representante Nicolás Uribe, por medio del cual se prohíbe limitar los derechos fundamentales de los ciudadanos a través de restricciones vehiculares por más de siete horas, tal como lo dicta la medida del alcalde Samuel Moreno que implementó un Pico y Placa durante todo el día, pasando de 6 a 14 horas diarias.
“Con este Proyecto estamos protegiendo, solamente en Bogotá, a cientos de miles de ciudadanos que han perdido el 40% de sus ingresos por cuenta de una restricción que además de ser ineficaz con la movilidad viola al menos tres derechos fundamentales: al trabajo, a la libre empresa y a la libre circulación”, afirmó el Representante.
En la práctica, de aprobarse este proyecto en los tres debates restantes, el Alcalde de Bogotá deberá replantear de manera obligatoria la implementación de un pico y placa de todo el día y las demás ciudades de Colombia no podrán implementar una medida de restricción vehicular como la que actualmente existe en Bogotá.
En la Comisión Primera de Cámara fue aprobado el proyecto de ley de autoría del representante Nicolás Uribe, por medio del cual se prohíbe limitar los derechos fundamentales de los ciudadanos a través de restricciones vehiculares por más de siete horas, tal como lo dicta la medida del alcalde Samuel Moreno que implementó un Pico y Placa durante todo el día, pasando de 6 a 14 horas diarias.
“Con este Proyecto estamos protegiendo, solamente en Bogotá, a cientos de miles de ciudadanos que han perdido el 40% de sus ingresos por cuenta de una restricción que además de ser ineficaz con la movilidad viola al menos tres derechos fundamentales: al trabajo, a la libre empresa y a la libre circulación”, afirmó el Representante.
En la práctica, de aprobarse este proyecto en los tres debates restantes, el Alcalde de Bogotá deberá replantear de manera obligatoria la implementación de un pico y placa de todo el día y las demás ciudades de Colombia no podrán implementar una medida de restricción vehicular como la que actualmente existe en Bogotá.
Etiquetas:
oso,
pico y placa,
proyecto de ley,
samuel moreno
sábado, 28 de marzo de 2009
SAMUEL, NO MAS MENTIRAS
Soy uno de los ilusos e incautos que creímos en las palabras de Samuel Moreno (“ni un minuto más de pico y placa”) y que además puso a una buena cantidad de personas a votar por él. Que pena con ellos, tarde descubrí que este es solo uno más de los tantos mentirosos y oportunistas que pueblan este país, que se hacen elegir a punta de engaños y cuentos chimbos.
Pero la razón de esta nota no es la de lamentarme por lo que ya no tiene arreglo, solo quiero decirles que con el cuento de que el recaudo por sobretasa aumentó quedaron todos pintados de cuerpo entero, improvisadores y poco serios. ¿Como no se les ocurre pensar en lo absurdo de la afirmación? Piensen, aunque sea un poquito que eso no da meningitis. ¿No les da pena salir a decir que fue culpa del banco?
Y una cosa final: Ustedes no son los dueños de Bogotá y más temprano que tarde tendrán que irse por donde vinieron; lo bueno de todo esto es que de muchas maneras nos estamos uniendo para decirles: BASTA DE MENTIRAS Y DE IDIOTECES. No tienen idea del daño que con sus mentiras y sus arbitrariedades le hicieron a la ciudad, a la ciudadanía y al Polo. Que Dios los lleve y los deje por allá.
C. Fernando Márquez M.
Pero la razón de esta nota no es la de lamentarme por lo que ya no tiene arreglo, solo quiero decirles que con el cuento de que el recaudo por sobretasa aumentó quedaron todos pintados de cuerpo entero, improvisadores y poco serios. ¿Como no se les ocurre pensar en lo absurdo de la afirmación? Piensen, aunque sea un poquito que eso no da meningitis. ¿No les da pena salir a decir que fue culpa del banco?
Y una cosa final: Ustedes no son los dueños de Bogotá y más temprano que tarde tendrán que irse por donde vinieron; lo bueno de todo esto es que de muchas maneras nos estamos uniendo para decirles: BASTA DE MENTIRAS Y DE IDIOTECES. No tienen idea del daño que con sus mentiras y sus arbitrariedades le hicieron a la ciudad, a la ciudadanía y al Polo. Que Dios los lleve y los deje por allá.
C. Fernando Márquez M.
Etiquetas:
bogota,
engaño,
mentiras,
pico y placa,
samuel moreno
viernes, 6 de marzo de 2009
CONTRALORIA GENERAL PIDE REVISAR MEDIDA DE PICO Y PLACA

CARACOL | Marzo 5 de 2009
Fernando Márquez, Director Ejecutivo de la S. C. A. surante su intervención en el Congreso de la República en defensa de los automovilistas. La sectorización del PyP fué una de sus sugerencias.
El contralor general de la Nación Julio César Turbay Quintero, expresó su preocupación frente a la baja productividad que han reportado los gremios económicos y comerciales de Bogotá, por lo que hizo un llamado al alcalde Samuel Moreno para que reconsidere la medida.
“Después de haber escuchado diferentes sectores, gremios y comunidad, la recomendación es que se revise seriamente el pico y placa y se proceda a una nueva reglamentación que esté más en sintonía con las necesidades del país y de la capital de la República”, manifestó Turbay Quintero.
Durante una audiencia pública sobre el impacto del pico y placa extendido en Bogotá, el gremio de los combustibles, denunció grandes pérdidas para su sector. “Estamos perdiendo 60 millones en sólo utilidades diariamente, se están dejando de vender mil millones de pesos de gasolina diarios, en 60 estaciones de servicio encuestadas, hay 60 despidos hasta el día de ayer, lo que quiere decir que el panorama en las estaciones no es muy productivo”, reveló Álvaro Yunez, gerente de Fedispetróleo.
Entre tanto, cifras reveladas por Fenalco, reportaron que la medida de pico y placa todo el día, han reportado pérdidas en un 16% en la participación de las ventas de la ciudad.
Sectores del Congreso también se han unido a las voces de protesta contra la medida de pico y placa y piden su pronto desmonte, ya que advierten una profunda crisis social si la iniciativa se mantiene.
“Yo veo con mucha preocupación como cada día que pasa es un día más que se constituye en un hito más para la pérdida de empleo y que desafortunadamente no están siendo monitoreados por la administración distrital. Esta medida es una bomba atómica para la productividad de la ciudad”, aseveró el representante Nicolás Uribe.
Gremios comerciales y políticos de Bogotá coinciden en señalar que la medida de pico y placa extendido debe ser desmontada de forma inmediata.
Pico y Placa está colapsando el transporte urbano y el Transmilenio
El nuevo horario del "pico y placa" en Bogotá esta colapsando el sistema de Transmilenio y de Transporte Público, según un estudio del congresista Simón Gaviria.
El representante a la cámara por Bogotá, explicó que las mediciones arrojaron que el hecho de no utilizar el vehículo particular incrementó una demanda de pasajeros en estos tipos de transporte público.
"Como hay mucha más gente buscando Transmilenio, como no pueden utilizar el carro; los buses van llenos, al igual que los alimentadores, por esto los ciudadanos tardan mas en sus recorridos al esperar en el paradero un bus que no este abarrotado de gente" señaló el congresista.
Además, el estudio arrojó que la velocidad en los recorridos ha disminuido. En Transmilenio de 28.4 kilómetros por hora a 16.6 y en transporte se servicio público de 18.2 a 15.7
Gaviria propuso el tres por uno en los semáforos, que consiste en que la luz en verde, por las vías principales, dure tres minutos y tan solo un minuto por las intersecciones.
También sugirió imponer la nueva medida del Pico y Placa "geográfico", solo en el centro de Bogotá y aumentar los dígitos por día con restricción.
Etiquetas:
alcaldia,
contraloria,
pico y placa
martes, 17 de febrero de 2009
AUMENTAR LA DURACIÓN DEL PICO Y PLACA IMPLICARÁ MÁS PÉRDIDAS QUE BENEFICIOS PARA LOS BOGOTANOS
La decisión de restringir el uso del automóvil en 40% durante todo el día en Bogotá seguramente constituye un nuevo record mundial en términos de limitación de la libertad de movilidad para los ciudadanos.
Ya conocemos las historias de las restricciones de Santiago y México D.F., que en su momento limitaron el uso del automóvil durante todo el día en 20%. También están bien documentadas las desastrosas consecuencias que generaron estas medidas: Se buscó solucionar con esto el grave problema ambiental y lo que se obtuvo fue un aumento considerable en el uso de los vehículos más contaminantes.
Un primer elemento que sorprende es que, aparte de una encuesta de opinión, la medida se toma sin ningún tipo de estudio serio. El Alcalde plantea que se afectarán cerca de 500.000 vehículos al día y confía en que, gracias a esa reducción, el impacto de las obras en curso sea menor. De hecho, esos 500.000 vehículos ya están afectados en los períodos pico. No queda entonces claro el impacto que se tendría en horas no pico y en itinerarios que no generan congestión.
Los bogotanos hemos adoptado un estoicismo idiota ante el problema de la movilidad. Durante cerca de una década, las medidas realmente importantes - como el desarrollo del Sistema Integrado que mejore la totalidad del transporte público, la recuperación de la malla vial, una mínima gestión del tráfico y la expansión de la red vial - fueron reemplazadas por el pico y placa. La medida “temporal” se constituyó en la droga adormecedora que justificó la inmovilidad de las autoridades de transporte en múltiples campos.
Al analizar la teoría económica es fácil entender porqué tan solo algunas pocas ciudades en el mundo han adoptado este tipo de medidas y porqué han terminado por desecharlas. Cuando una persona decide utilizar el automóvil lo hace porque obtiene una utilidad es decir, porque el viaje que realiza contribuye a su bienestar, y además, en la mayoría de los casos, contribuye a aumentar el producto y el bienestar de la sociedad. Por eso mismo el restringir la movilidad implica pérdidas considerables para el bienestar de las personas y para la economía de la ciudad.
Si en la actualidad los bogotanos usuarios del automóvil soportan la congestión, cuadran sus horarios para amortiguar el “pico y placa” y se resignan ante el estado de las vías, es porque para ellos el uso de su vehículo sigue siendo la mejor opción y quizás es la única aceptable.
Un estudio reciente que analiza la situación en varias ciudades del mundo[1] concluye que las pérdidas económicas ligadas al “pico y placa” ascienden hoy por hoy a los 150 millones de dólares anuales. Este análisis toma en cuenta la desutilidad o pérdida de utilidad de los usuarios del automóvil cuando no utilizan el vehículo, así como los ahorros de tiempo que se derivan de la menor congestión de las vías. El balance indica que la utilidad obtenida cuando viaja un mayor número de usuarios del automóvil es mayor que el valor del tiempo ahorrado gracias a la descongestión de las vías.
Al aumentar la duración del pico y placa, la desutilidad de los bogotanos va a aumentar mientras que los ahorros en tiempo de viaje serán limitados, puesto que la restricción adicional operará fuera de las horas de mayor congestión o sea que su impacto sobre las velocidades será proporcionalmente menor.
Es claro que una de las metas que se persiguen con el “pico y placa” es un menor uso del automóvil, lo cual es deseable desde el punto de vista ambiental. Pero el efecto puede ser el contrario si los usuarios terminan por comprar un segundo automóvil, como ha ocurrido en otras grandes ciudades.
Por otra parte, mientras los usuarios no tengan modos de transporte alternativos, aún medidas más racionales para limitar el uso del automóvil - como las políticas de estacionamiento o los peajes urbanos - pueden tener impactos negativos importantes sobre la economía de la ciudad.
Este último es el caso de Bogotá. En la situación actual, con un sistema de transporte público caótico, Transmilenio saturado, altos niveles de contaminación atmosférica que hacen insalubre el uso de la bicicleta, ¿somos capaces de reubicar los viajes diarios que se realizan en automóvil y que en su mayoría son viajes productivos, o nos están condenando a movernos menos, a ser menos productivos, a tener menos oportunidades?
¿Qué esperar en caso de que se mantenga la medida? Un sacrificio excesivo de los bogotanos, un posible deterioro de los niveles de servicio de Transmilenio, el mismo trancón en los períodos de punta, la adopción permanente del pico y placa, la compra de un nuevo vehículo por parte de los más ricos y un aumento sustancial del número de motos, con nefastas consecuencias en términos de accidentalidad, de espacio público y de ruido en las calles.
* Ph.d. en Transporte de la Universidad de París y Director del Grupo de Transporte de la Universidad de Los Andes.
Nota de pie de página
[1] Bocarejo JP, 2008, “Impact économique des politiques liées à la mobilité : les cas de Londres, Paris, Bogotá et Santiago », Tesis de doctorado Universidad París Este
Ya conocemos las historias de las restricciones de Santiago y México D.F., que en su momento limitaron el uso del automóvil durante todo el día en 20%. También están bien documentadas las desastrosas consecuencias que generaron estas medidas: Se buscó solucionar con esto el grave problema ambiental y lo que se obtuvo fue un aumento considerable en el uso de los vehículos más contaminantes.
Un primer elemento que sorprende es que, aparte de una encuesta de opinión, la medida se toma sin ningún tipo de estudio serio. El Alcalde plantea que se afectarán cerca de 500.000 vehículos al día y confía en que, gracias a esa reducción, el impacto de las obras en curso sea menor. De hecho, esos 500.000 vehículos ya están afectados en los períodos pico. No queda entonces claro el impacto que se tendría en horas no pico y en itinerarios que no generan congestión.
Los bogotanos hemos adoptado un estoicismo idiota ante el problema de la movilidad. Durante cerca de una década, las medidas realmente importantes - como el desarrollo del Sistema Integrado que mejore la totalidad del transporte público, la recuperación de la malla vial, una mínima gestión del tráfico y la expansión de la red vial - fueron reemplazadas por el pico y placa. La medida “temporal” se constituyó en la droga adormecedora que justificó la inmovilidad de las autoridades de transporte en múltiples campos.
Al analizar la teoría económica es fácil entender porqué tan solo algunas pocas ciudades en el mundo han adoptado este tipo de medidas y porqué han terminado por desecharlas. Cuando una persona decide utilizar el automóvil lo hace porque obtiene una utilidad es decir, porque el viaje que realiza contribuye a su bienestar, y además, en la mayoría de los casos, contribuye a aumentar el producto y el bienestar de la sociedad. Por eso mismo el restringir la movilidad implica pérdidas considerables para el bienestar de las personas y para la economía de la ciudad.
Si en la actualidad los bogotanos usuarios del automóvil soportan la congestión, cuadran sus horarios para amortiguar el “pico y placa” y se resignan ante el estado de las vías, es porque para ellos el uso de su vehículo sigue siendo la mejor opción y quizás es la única aceptable.
Un estudio reciente que analiza la situación en varias ciudades del mundo[1] concluye que las pérdidas económicas ligadas al “pico y placa” ascienden hoy por hoy a los 150 millones de dólares anuales. Este análisis toma en cuenta la desutilidad o pérdida de utilidad de los usuarios del automóvil cuando no utilizan el vehículo, así como los ahorros de tiempo que se derivan de la menor congestión de las vías. El balance indica que la utilidad obtenida cuando viaja un mayor número de usuarios del automóvil es mayor que el valor del tiempo ahorrado gracias a la descongestión de las vías.
Al aumentar la duración del pico y placa, la desutilidad de los bogotanos va a aumentar mientras que los ahorros en tiempo de viaje serán limitados, puesto que la restricción adicional operará fuera de las horas de mayor congestión o sea que su impacto sobre las velocidades será proporcionalmente menor.
Es claro que una de las metas que se persiguen con el “pico y placa” es un menor uso del automóvil, lo cual es deseable desde el punto de vista ambiental. Pero el efecto puede ser el contrario si los usuarios terminan por comprar un segundo automóvil, como ha ocurrido en otras grandes ciudades.
Por otra parte, mientras los usuarios no tengan modos de transporte alternativos, aún medidas más racionales para limitar el uso del automóvil - como las políticas de estacionamiento o los peajes urbanos - pueden tener impactos negativos importantes sobre la economía de la ciudad.
Este último es el caso de Bogotá. En la situación actual, con un sistema de transporte público caótico, Transmilenio saturado, altos niveles de contaminación atmosférica que hacen insalubre el uso de la bicicleta, ¿somos capaces de reubicar los viajes diarios que se realizan en automóvil y que en su mayoría son viajes productivos, o nos están condenando a movernos menos, a ser menos productivos, a tener menos oportunidades?
¿Qué esperar en caso de que se mantenga la medida? Un sacrificio excesivo de los bogotanos, un posible deterioro de los niveles de servicio de Transmilenio, el mismo trancón en los períodos de punta, la adopción permanente del pico y placa, la compra de un nuevo vehículo por parte de los más ricos y un aumento sustancial del número de motos, con nefastas consecuencias en términos de accidentalidad, de espacio público y de ruido en las calles.
* Ph.d. en Transporte de la Universidad de París y Director del Grupo de Transporte de la Universidad de Los Andes.
Nota de pie de página
[1] Bocarejo JP, 2008, “Impact économique des politiques liées à la mobilité : les cas de Londres, Paris, Bogotá et Santiago », Tesis de doctorado Universidad París Este
Etiquetas:
pico y placa,
restriccion,
uniandes
lunes, 16 de febrero de 2009
sábado, 14 de febrero de 2009
SAMUEL MORENO ES COMO UNA TORTUGA EN UN POSTE
Un joven estaba paseando por la Plaza Bolívar en Bogotá y decide tomar un descanso. Se sienta en un banco y al lado hay un señor de más edad y naturalmente comienzan a conversar sobre el país, el gobierno, la comunidad y finalmente sobre SAMUEL MORENO ROJAS, actual alcalde de Bogotá por el Polo Democrático. El señor le dice al jóven:
"¿Sabe? SAMUEL MORENO ROJAS ES COMO UNA TORTUGA EN UN POSTE".
Después de un breve lapso de tiempo el joven dice:"No entiendo eso de la tortuga sobre el poste. ¿Qué significa eso señor?" El señor le responde:"Si Ud. va caminando por el campo y ve arriba de un poste de alambrado una tortuga haciendo equilibrio encima. ¿Qué se te ocurre?"
Viendo la cara de incomprensión del muchacho joven este le explica: "Primero: TÚ no entiendes cómo llegó ahí...Segundo: TÚ no puedes creer que esté ahí...Tercero: TÚ sabes que no pudo subir allí solita…Cuarto: TÚ estás seguro que no debería estar allí...Quinto: TÚ eres consciente que no va a hacer nada ÚTIL mientras esté allí... Entonces lo único sensato sería ayudarlo a bajar de allí.
"¿Sabe? SAMUEL MORENO ROJAS ES COMO UNA TORTUGA EN UN POSTE".
Después de un breve lapso de tiempo el joven dice:"No entiendo eso de la tortuga sobre el poste. ¿Qué significa eso señor?" El señor le responde:"Si Ud. va caminando por el campo y ve arriba de un poste de alambrado una tortuga haciendo equilibrio encima. ¿Qué se te ocurre?"
Viendo la cara de incomprensión del muchacho joven este le explica: "Primero: TÚ no entiendes cómo llegó ahí...Segundo: TÚ no puedes creer que esté ahí...Tercero: TÚ sabes que no pudo subir allí solita…Cuarto: TÚ estás seguro que no debería estar allí...Quinto: TÚ eres consciente que no va a hacer nada ÚTIL mientras esté allí... Entonces lo único sensato sería ayudarlo a bajar de allí.
Etiquetas:
carros,
motos,
pico y placa,
samuel moreno,
transmilenio
ALCALDE, NO NOS CREA TAN PENDEJOS
La decisión de aumentar el mal llamado “pico y placa” a todo el día en Bogotá es una de esas medidas que nos obligan a cuestionarnos sobre la verdadera capacidad de nuestros gobernantes, si es que carecen de ella o si la tienen en exceso pero la utilizan para fines distintos a los de proteger los intereses de la ciudadanía, como parece suceder en el caso de Samuel Moreno.
Que otra cosa puede pensar el ciudadano trabajador cuando ve sus derechos cada vez más recortados, sin concertación ni consideraciones de ninguna clase, mientras con los transportadores, beneficiarios directos de esta arbitrariedad, “se está concertando la medida” ¿como así? Alcalde, no nos crea tan pendejos!
También queda uno muy despistado cuando recuerda el “ni un minuto más de pico y placa,” frase que le valió el respaldo de un amplio número de automovilistas, que hartos del acoso diario a que nos tienen sometidos, lo pusimos allí. Nos mintió, nos estafó y de paso se llevó no solo su propia credibilidad sino la del partido que dice representar.
Y que pensar cuando una institución tan seria como la Universidad de Los Andes asegura que solo saldrán de circulación entre 180 y 212 mil carros particulares, no los 530 mil que dice Moreno, lo que representa un desfase cercano al 60%. ¿Que interés puede haber en manipular esta información? ¿o es que de verdad le resultan tan difíciles los números? Tampoco nos resulta creíble el cuento chino de que la medida es temporal. Creámosle a Los Andes que nunca nos ha mentido.
La medida en si misma es un monumento a la falta de sentido común, a la improvisación, a la ineficacia, a la desconsideración y a la falta de visión. En ninguna cabeza que funcione bien cabe que el trancón se remedia sacando de circulación unos carros particulares para meter 3 mil y pico de buses que competirán con los particulares sobrevivientes por unas pocas vías en regular estado y unas trochas dignas de camper cross.
Dentro de unos pocos meses las ventas de carros usados habrán igualado el número de los que no pueden circular y no tendremos ninguna solución pero si un problema mayor, porque con seguridad tendrá que emitir un nuevo decreto en el que se prohíba la circulación no solo por números de placa sino por modelos para enmendar hasta donde pueda la barbaridad que cometió. Créanme que no es nada absurda ni lejana la posibilidad.
La imaginación no le alcanzó a Moreno para pensar, por ejemplo, en la sincronización de los semáforos, en la señalización de las obras para evitar que la gente se meta en los trancones cuando ya no tiene opción de devolverse; tampoco se le ocurriría revaluar el papel represor de la policía de tránsito para convertirlos en organizadores del tráfico, no en cazadores, en construir pasos elevados o subterráneos para Transmilenio lo que aliviaría filas interminables en sectores críticos como la calle 80 y muchísimo menos en modificar horarios, utilizar la tecnología para evitar desplazamientos innecesarios o en educar a la ciudadanía para que aprenda a utilizar racionalmente sus vehículos. No, como en el viejo cuento, hizo lo más fácil, vendió el sofá.
Jamás consideró el negativo efecto que para las empresas representa el no poder entregar sus mercancías a tiempo, lo cual es especialmente grave para las que comercian con productos perecederos, es decir, con la comida de la gente. Cosas como esta han llevado a que algún sector de la industria esté considerando solicitar al Ministerio de Protección Social autorización para imponer a sus empleados una especie de “pico y placa” laboral en virtud del cual un porcentaje de sus empleados no trabajaría durante uno o dos días a la semana, sin remuneración, obviamente, para disminuir sus costos de operación y sobrevivir al frenazo económico que esta medida representa. El efecto que esto tendría es verdaderamente apocalíptico.
No pensó en lo que tendrán que hacer para sobrevivir con menores ingresos los que directa o indirectamente obtienen su sustento de los carros, que son más de un millón de personas solamente en Bogotá. Ignora las nefastas consecuencias que esto tiene para la seguridad ciudadana y le importa poco aumentar la pobreza en una ciudad donde hay gente que ya aguanta hambre. Todos, con o sin carro, terminaremos pagando las consecuencias de la improvisación y el facilismo.
El tema es muy complejo y las soluciones no se ven cercanas ni fáciles, pero lo mínimo que podría esperar uno de quien gobierna la primera ciudad del país es un poco más de análisis y de imaginación y no la elección de, simplemente, la más fácil y a mediano plazo más riesgosa jugada para mejorar la inmovilidad a la que las incompetencias gobernantes nos tiene sometidos. Que haga una encuesta pública, a la luz del día, en la que además se propongan soluciones, que con seguridad las hay muy buenas. Quizá aquello de que el pueblo es superior a sus gobernantes sea cierto y le ayude en algo, así por lo menos empata
Que otra cosa puede pensar el ciudadano trabajador cuando ve sus derechos cada vez más recortados, sin concertación ni consideraciones de ninguna clase, mientras con los transportadores, beneficiarios directos de esta arbitrariedad, “se está concertando la medida” ¿como así? Alcalde, no nos crea tan pendejos!
También queda uno muy despistado cuando recuerda el “ni un minuto más de pico y placa,” frase que le valió el respaldo de un amplio número de automovilistas, que hartos del acoso diario a que nos tienen sometidos, lo pusimos allí. Nos mintió, nos estafó y de paso se llevó no solo su propia credibilidad sino la del partido que dice representar.
Y que pensar cuando una institución tan seria como la Universidad de Los Andes asegura que solo saldrán de circulación entre 180 y 212 mil carros particulares, no los 530 mil que dice Moreno, lo que representa un desfase cercano al 60%. ¿Que interés puede haber en manipular esta información? ¿o es que de verdad le resultan tan difíciles los números? Tampoco nos resulta creíble el cuento chino de que la medida es temporal. Creámosle a Los Andes que nunca nos ha mentido.
La medida en si misma es un monumento a la falta de sentido común, a la improvisación, a la ineficacia, a la desconsideración y a la falta de visión. En ninguna cabeza que funcione bien cabe que el trancón se remedia sacando de circulación unos carros particulares para meter 3 mil y pico de buses que competirán con los particulares sobrevivientes por unas pocas vías en regular estado y unas trochas dignas de camper cross.
Dentro de unos pocos meses las ventas de carros usados habrán igualado el número de los que no pueden circular y no tendremos ninguna solución pero si un problema mayor, porque con seguridad tendrá que emitir un nuevo decreto en el que se prohíba la circulación no solo por números de placa sino por modelos para enmendar hasta donde pueda la barbaridad que cometió. Créanme que no es nada absurda ni lejana la posibilidad.
La imaginación no le alcanzó a Moreno para pensar, por ejemplo, en la sincronización de los semáforos, en la señalización de las obras para evitar que la gente se meta en los trancones cuando ya no tiene opción de devolverse; tampoco se le ocurriría revaluar el papel represor de la policía de tránsito para convertirlos en organizadores del tráfico, no en cazadores, en construir pasos elevados o subterráneos para Transmilenio lo que aliviaría filas interminables en sectores críticos como la calle 80 y muchísimo menos en modificar horarios, utilizar la tecnología para evitar desplazamientos innecesarios o en educar a la ciudadanía para que aprenda a utilizar racionalmente sus vehículos. No, como en el viejo cuento, hizo lo más fácil, vendió el sofá.
Jamás consideró el negativo efecto que para las empresas representa el no poder entregar sus mercancías a tiempo, lo cual es especialmente grave para las que comercian con productos perecederos, es decir, con la comida de la gente. Cosas como esta han llevado a que algún sector de la industria esté considerando solicitar al Ministerio de Protección Social autorización para imponer a sus empleados una especie de “pico y placa” laboral en virtud del cual un porcentaje de sus empleados no trabajaría durante uno o dos días a la semana, sin remuneración, obviamente, para disminuir sus costos de operación y sobrevivir al frenazo económico que esta medida representa. El efecto que esto tendría es verdaderamente apocalíptico.
No pensó en lo que tendrán que hacer para sobrevivir con menores ingresos los que directa o indirectamente obtienen su sustento de los carros, que son más de un millón de personas solamente en Bogotá. Ignora las nefastas consecuencias que esto tiene para la seguridad ciudadana y le importa poco aumentar la pobreza en una ciudad donde hay gente que ya aguanta hambre. Todos, con o sin carro, terminaremos pagando las consecuencias de la improvisación y el facilismo.
El tema es muy complejo y las soluciones no se ven cercanas ni fáciles, pero lo mínimo que podría esperar uno de quien gobierna la primera ciudad del país es un poco más de análisis y de imaginación y no la elección de, simplemente, la más fácil y a mediano plazo más riesgosa jugada para mejorar la inmovilidad a la que las incompetencias gobernantes nos tiene sometidos. Que haga una encuesta pública, a la luz del día, en la que además se propongan soluciones, que con seguridad las hay muy buenas. Quizá aquello de que el pueblo es superior a sus gobernantes sea cierto y le ayude en algo, así por lo menos empata
Etiquetas:
motos,
particulares,
pico y placa,
samuel moreno,
sca
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
